domingo, 19 de junio de 2011

Símbolismo Universal... La Montaña.

LA MONTAÑA 
Lugar inaccesible, puente entre el Cielo y los dioses, la montaña, cuya misteriosa cima casi siempre está cubierta por las nubes, es una representación del eje del mundo que ha alimentado muchas leyendas. 

LA MONTAÑALa montaña es un puente, un lugar de paso entre el Cielo y la Tierra, y viceversa. La montaña fue considerada, en primer lugar, la sede de los dioses presentes en la Tierra y durante mucho tiempo se veía como un lugar hostil e inaccesible, en cuya cima se desencadenaban los elementos (el fuego del volcán y el fuego inverso de las heladas y la nieve, que igualmente quema, las tormentas y las tempestades); a continuación, fue probablemente un lugar sagrado y privilegiado que los dioses escogieron para vivir en la Tierra; por último, es el lugar sagrado, bendito, prohibido a todo lo profano, donde los hombres y los dioses se encuentran, donde el hombre elegido o temerario que realiza su ascensión al monte divino ve al dios que ha descendido hasta allí. En la cima de la montaña, el hombre y los dioses entran en contacto. 

MOISÉS, EL MONTE HOREB O SINAÍ 
Las Escrituras llaman indistintamente Horeb y Sinaí a este monte sagrado, cuyo nombre significa ''árido''. La más bella leyenda mítica conocida al respecto es, evidentemente, la de Moisés emplazado en la cima del macizo del Sinaí, donde recibió ''las Tablas de la Ley'' de la mano de Yahvé. Pero este mito va unido, en primer lugar, a la simbología general de la montaña, por la razón de que, también según la Biblia, fue en el monte Horeb donde tuvo lugar la revelación de la zarza ardiente. En efecto, es allí donde por primera vez el profeta Elias subió hasta Dios, ''en la montaña de Dios, Horeb'' (1 Reyes, 19, 8), y donde acudió Moisés para vivir la experiencia de la ''zarza ardiente'' (Éxodo, 3, 2). 

Históricamente, hay algunos siglos de diferencia entre Elias y Moisés. Pero también sabemos que los 5 libros o rollos del Pentateuco, según los griegos, o de la Tora, según los judíos, fueron redactados más tarde por cierto número de autores que se inspiraron en las diferentes fuentes y crearon los lazos simbólicos entre tales hechos, sin duda históricos, diferentes y, cronológicamente, lejanos uno de otro.

Sin embargo, lo que debe retener nuestra atención aquí es el papel que juega la montaña en el espíritu de los redactores de la Biblia, se trate del monte Horeb, del monte Sinaí, o incluso del monte Ararat, que aparece en la historia de Noé, montaña en cuya cima quedó inmovilizada el arca. Podemos recordar que el nombre de Ararat procede de una palabra hebrea, aror, que significa ''maldición''. 

Los sutiles redactores de la Biblia añadieron el sufijo Teith del alfabeto hebraico, para indicar que se trataba del fin de una maldición, ya que esta letra tiene el sentido de ''argolla, cerrado'', y así revelar, en cierta forma, que la argolla está sujeta. Es así como el arco iris representa tambien una especie de conexión con la montaña, de puente entre el Cielo y la Tierra, entre Dios y los hombres, que aparece como señal de la alianza entre Yahvé y Noé. Nos encontramos en la más pura simbología de la montaña. 

Esta es una representación de la unificación en el hombre (entendido como ser humano), de lo femenino y lo masculino, que no debemos entender desde el punto de vista de la diferencia, de la oposición de sexos, sino como dos polos, dos fuerzas de energía primordiales, esenciales, vitales, primitivas y también originales, que rigieron toda la creación en la Tierra. El ser humano las lleva dentro, pero luchan en su interior hasta que lo rompen y le oponen a sí mismo, haciéndole vivir en la constante dualidad del bien y del mal.

La cultura china ha sabido representar muy bien estos dos polos de nuestras energías primordiales con el Taichí, el símbolo del Yin y del Yang. Así pues, la representación del 52 hexagrama del I Ching, que hemos titulado ''La Serenidad'', es la de la montaña. La imagen dedicada a este hexagrama revela que ''el principio masculino está encima, siguiendo así su dirección natural, y el principio femenino abajo, conforme a la dirección de su movimiento''. Ahora bien, en este texto se da un acercamiento entre la montaña, el corazón y la columna vertebral. En cuanto a los 6 trazos mutables que lo componen, hacen alusión a una ascensión, tras la cual se debe encontrar cierta paz interior. 

LA MONTAÑA, EJE DEL MUNDO, COLUMNA DEL CIELO, OMBLIGO DE LA TIERRA 
También podríamos hallar un paralelismo entre los mitos y los símbolos relativos a la montaña y los del Árbol de la vida, el ombligo o el centro del mundo. Pero podemos compararlos, asimismo, con los mitos y símbolos del Paraíso, que se encuentra en la cima, y con la ascensión hacia el Séptimo Cielo, representado por el arco iris, cuyos 7 colores representan los 7 cielos que el hombre debe subir para alcanzar la libertad, la vida eterna y la felicidad suprema. 

Así pues, según la mitología de la cultura árabe y musulmana (que parece haber conservado una visión del mundo bastante similar a la de sus lejanos antepasados, los semitas de Mesopotamia), la Tierra tenía la forma de un disco circular plano. Encima de él, se cierne la montaña llamada Kaf o Qaf, inaccesible, que estaría compuesta de esmeraldas verdes. 

Aquí es donde vemos, de alguna manera, una representación de la base del mundo, de la Tierra y del Cielo, una especie de montaña madre, igual que existen aguas madres y una Tierra-madre. Debemos precisar que, para los musulmanes, el Qaf es una unión, una puerta entre este mundo y el otro. En el Qaf están todas las creencias, símbolos y mitos que tienen que ver normalmente con la montaña.

Montaña sagrada, montaña de la revelación, montaña madre, montaña esmeralda, montaña blanca, podríamos establecer una interminable lista de mitos y leyendas que tienen alguna relación con la montaña, en todas las civilizaciones, hasta llegar al papel principal que ocupa en la historia mítica y mística de Jesús, desde el "Sermón de la Montaña" al Gólgota (que significa ''calavera'' o ''el lugar del cráneo'' en hebreo, pasando por el ''monte de los Olivos'') El monte de Sión..., etc.

Para ilustrar hasta qué punto se ha recurrido, a lo largo de los siglos y milenios, a las creencias y al sentido que los hombres conceden a sus símbolos, destaquemos que, según el Evangelio de Lucas, y también el de Juan, en el momento del prendimiento de Jesús en el monte de los Olivos, Pedro sostenía una espada en la mano con la que golpeó a Maleo (Lucas, 22, 50-51 y Juan 18,10-11). 

Ahora bien, ''espada'' en hebreo se dice Herev, palabra que también designa el monte Horeb donde Elias y Moisés tuvieron las revelaciones que ya conocemos. Y la espada es el símbolo del verbo, la palabra divina, trasmitida en la cima de la montaña. 

De la leyenda mítica de Moisés, retenemos por encima de todo ''las Tablas de la Ley''. Pero probablemente lo que también debemos ver en ella es el momento en que los hombres se atrevieron a usar la escritura para expresar sus creencias y redactar sus leyes. Por eso, si Dios escribió las ''Tablas de la Ley'' para su pueblo elegido, significa que la escritura también podía transmitir lo sagrado y lo divino.  Y para terminar no olvidemos que la ciudad de Cristal se posará sobre una montaña en la Nueva Tierra y Nuevos Cielos.  Una vez más, podemos comprender que la montaña..., siempre ha sido señal de revelaciones para el hombre.