jueves, 26 de enero de 2012

¿Qué significa la palabra espiritual?

LOS OBSTÁCULOS EN EL 
PROGRESO ESPIRITUAL.
Antes de enumerar los obstáculos en el progreso espiritual, 
debemos definir que significa la palabra: “espiritual”. 


La búsqueda de la felicidad es la tendencia más natural que existe, lo importante es la forma en que se busca esta felicidad. Cuando ésta búsqueda se pretende por medio de substancias estimulantes (licor, cigarros, drogas, etc...), o mediante conductas de manipulación y persuasión, únicamente en aras de nuestra egoísta y burda complacencia de los sentidos, sin ningún interés real en las personas; convenimos que la persona está viviendo de una manera: “Materialista”.

Cuando la búsqueda de la felicidad es a través de juicios, actitudes y conductas basadas en valores superiores como: el conocimiento, la compasión, la cooperación, y el servicio, convenimos que la persona está viviendo de una manera: “Espiritual”. 

Es importante notar, que una persona atea puede vivir de forma espiritual, y un religioso puede tener una vida materialista, es interesante darse cuenta que bajo estas definiciones propuestas, todos los científicos vivirían predominantemente una vida espiritual, es decir, bajo la búsqueda del conocimiento. 

El obstáculo de la apatía: Apatía en cuanto a la búsqueda de conocimiento y la actitud de servicio. La apatía surge como un desgaste prolongado a no poder salirnos con la nuestra. 

Durante nuestra infancia todos hemos tenido la experiencia de sentirnos perseguidos por constantes exigencias y prohibiciones, en la juventud o en la edad adulta, de repente termina la persecución y comenzamos hacer lo que nos viene en gana. 
Se desborda nuestro deseo de hacer lo que queremos, por la energía inercial acumulada durante años de persecución. Pero la persecución no ha terminado, después de cometer muchos errores y excesos, durante la madurez nos damos cuenta que la vida es perseguida por la muerte, la salud por la enfermedad, la juventud por la vejez, y nuestra libertad, por la enorme carga de responsabilidades domésticas. 

La apatía viene como último recurso
hacia la persecución incesante. 
¿Qué podemos hacer entonces?

Darnos cuenta que el sentimiento de persecución se genera como un problema de consciencia, que es un problema creado por nuestro ego falso, si asumo que yo soy un disfrutador, la sensación de persecución aparece, pero si asumo que yo soy un sirviente (para este concepto recomendamos nuestro artículo: “Hacia una espiritualidad científica”), entonces la persecución desaparece. 

Si de niño y joven, soy un sirviente de mis padres y hermanos, si ya maduro soy un sirviente de mi esposa e hijos, y así sucesivamente: ¿Dónde y cuándo aparece la persecución? Y entonces también desaparece la apatía, el colateral del sentimiento de persecución. 

Usted debe tener algo muy claro antes de intentar desarrollarse espiritualmente: todo este trabajo será para volverse únicamente un sirviente, nada más. 

El Obstáculo de la Hipocresía: La incapacidad para observarnos a nosotros mismos, tiene como causa principal el dolor de revivir los sentimientos provocados por la incesante persecución y las numerosas experiencias negativas de nuestra infancia(traumas). 

Entonces preferimos usar como mecanismo de defensa, mirar hacia fuera, porque si miro hacia adentro es muy doloroso, miraré hacia fuera y descansaré. Surge así la conducta constante de Extroversión, me refugiaré en los “otros”, llamaré su atención, ganaré su aprobación, seré conciente de mi mismo a través de “ellos”, “Miraré la paja en el ojo ajeno sin mirar la viga en el propio”, quedamos así fuertemente fijados en la hipocresía. 

Desafortunadamente la extroversión no resulta una solución, pues sólo constituye una salida pervertida de nuestros propios temores e inconformidades. Mediante esta proyección pervertida no resolvemos ningún problema, sólo reforzamos los existentes cubriéndolos con máscaras internas y externas. 

Así se va deformando nuestra visón de nosotros mismos y por ende la de la realidad circundante, quedamos desubicados y esquizofrénicos. Aceptación ciega:Cuando ingresamos a instituciones o comunidades de cualquier tipo (laica, espiritual o religiosa), generalmente lo hacemos para resarcirnos de nuestra baja autoestima, originada por una desconexión con nosotros mismos, pensamos encontrar la ansiada aceptación. 

La prueba más evidente de lo anterior, es que no nos interesamos seriamente en los conceptos filosóficos y las metas de la institución.

Mostramos indiferencia a las metas y conceptos filosóficos de la institución, y por el contrario nos mostramos muy activos con los aspectos relacionados al servicio práctico, por que son una plataforma apropiada para fingir y obtener la ansiada aceptación, nuestra motivación principal es el prestigio falso. 

Al no haber un estudio filosófico serio, aparece el fanatismo y el sectarismo (todos hemos visto ejemplos prácticos en todo tipo de instituciones, especialmente en las religiosas). 

Estas personas que se muestran muy serviciales, reciben premios y prestigio en la institución a la que pertenecen, pero de repente sucede “algo”, dejan abruptamente la institución, su combustible era sólo el prestigio falso, algo pasó, alguien lo difamó con razón o sin ella. No existía una devoción genuina, apoyada en una búsqueda filosófica seria. 

En un antiguo texto de la filosofía Hindú aparece esta afirmación: “Cualquier otra cosa aparte de la búsqueda filosófica de la verdad, es ignorancia”. Nuestro maestro espiritual nos ha pedido que no aceptemos nada ciegamente, y que para poder tener éxito en cualquier empresa (material o espiritual), calculemos siempre el lado obscuro. 

Cualquier persona que busca afanosamente el camino espiritual, debe hacer un autoanálisis para develar los motivos ocultos que existen (aceptación, falso prestigio, etc...). 

Otro obstáculo muy importante por el que muchas personas no se interesan en desarrollarse espiritualmente, es la ignorancia en relación al resultado que se obtiene en dicha búsqueda, ellos piensan que si dejan su arraigada vida material por un camino espiritual desaparece el placer o la felicidad, cuando en realidad es al contrario, el desarrollo espiritual significa felicidad y placer auténticos que aumentan gradualmente y que nunca descienden, el que logra experimentar esto se ríe de las migajas de placer que se extraen después de incontables esfuerzos, dentro de la plataforma material.

Como último obstáculo predominante, queremos señalar que la asociación es fundamental para obtener resultados en cualquier plataforma, hasta los rateros buscan asociarse con otros rateros que les enseñen las técnicas más eficaces para delinquir, los políticos dependen de asociarse con otros políticos que estén llegando al poder; para desarrollarnos espiritualmente, necesitamos asociarnos con personas que estén deseosas de lo mismo y con personas que estén ya avanzadas en el camino. 

Esto último es muy difícil de lograr, porque vivimos en una sociedad de engañadores y engañados, existen innumerables grupos pseudo religiosos cuya función parce más bien descarriar a los que se adhieren.

P.D: "Haced uso de vuestra intuición para toda información incluida y sobre todo la mía"  Bendiciones.