miércoles, 8 de febrero de 2012

SHIVA

SHIVA

Shiva, el dios de la destrucción, también es conocido como dios del tiempo. En él convergen -y en él se resuelven- todos los extremos. Se le considera responsable tanto de la destrucción como de la creación, así como de la no creación: el comienzo es el fin y el fin es un nuevo comienzo.

Aparece representado danzando dentro de un círculo de fuego que significa el eterno movimiento del universo, y reconciliando las fuerzas opuestas de la oscuridad y la luz. La danza representa la destrucción de Maya, el mundo ideal.

Shiva se representa despeinado, como símbolo de desprecio a la sociedad: sus cabellos representan los siete ríos sagrados de la India; por ello es el protector de las aguas del río Ganges que, para los hindúes, significan la vida eterna.

En el rostro de Shiva se observan otros símbolos, como un tercer ojo que significa el grado más alto de percepción, porque con él puede descubrir y destruir con fuego a los enemigos. Este tercer ojo apareció cuando su esposa, Parvati, le cubrió los otros dos durante un juego. Sobre el tercer ojo se encuentra la representación de la Luna creciente, que a su vez es el símbolo del toro Nandi, que representa la fertilidad.

El cuerpo de Shiva aparece rodeado por tres serpientes que actúan como armas defensivas ante cualquier enemigo.

De las manos del dios, una simboliza la destrucción y el renacimiento porque guarda la llama de la destrucción; a través de la otra, el redoble del tambor ("om") supone la nueva creación; el gesto intrépido de mostrar la palma de la mano ofrece al fiel protección y favor, así como refugio seguro.

El pie izquierdo levantado indica liberación, mientras que bajo el pie derecho aparece un demonio asesino sobre el que está danzando el dios.

El culto a Shiva es uno de los más populares entre los hindúes. En su honor se realizan prácticas y penitencias ascéticas, entre las que destacan el yoga y la renuncia.

Shiva tiene tres esposas: Durga, Kali y Parvati. Cada una expresa aspectos del carácter y facetas de la naturaleza del dios, así como su propia feminidad.

También Shiva es el dios del conocimiento; a quien se adora para conseguir aprendizaje y enseñanza. Para sus creyentes, Él revela las verdades más secretas e inspira a los maestros y filósofos. Por ello, si se desea seguirlo no es suficiente la devoción, si es que esta no va acompañada del estudio y el conocimiento respectivos.

A continuación algunos de los otros simbolismos que rodean 
a la figura del dios Shiva:

El dios del misterio: 
Domina las fuerzas sobrenaturales y desconocidas del cosmos.

El dios del caos: 
Es símbolo de todo lo que escapa a la razón humana.

El dios del tiempo: 
Representa a la muerte que cambia y la vida que se regenera.

El dios de los animales: 
Protege a las bestias y realza su naturaleza divina.

El dios de la aceptación: 
El shivaísmo no tiene dogmas rigurosos de obligado cumplimiento y Shiva puede ser adorado bajo cualquier forma, nombre o representación.

El dios de la abnegación y el sacrificio: 
El nombre de Shiva significa “el benevolente” y tiene rasgos extraordinarios de compasión.

El dios del ascetismo: 
Simboliza el control total sobre uno mismo.

El dios de los marginados: 
Es la deidad protectora de los humildes, los dominados, de los que realizan oficios sencillos o se hallan fuera de la ley.

El dios de la representación: 
Se le invoca antes de iniciar cualquier espectáculo artístico.