sábado, 10 de marzo de 2012

La cuna de la vida en la Tierra, en Groenlandia

La cuna de la vida en la Tierra, en Groenlandia
Científicos sitúan la aparición de las más primitivas formas de vida hace 4.000 millones de años en los antiquísimos volcanes de lodo de Isua


 
Isua, en Groenlandia

Rocas de 4.000 millones de años

Un equipo internacional de geólogos dirigido por especialistas de la Universidad de Lyon ha descubierto, por primera vez, el entorno adecuado donde pudo surgir la vida en la Tierra hace unos 4.000 millones de años. Esa «cuna» de la vida se encuentra en los volcanes de lodo de Isua, en el suroeste de Groenlandia, donde la composición química de las rocas pudo proporcionar el ambiente adecuado para que las primeras biomoléculas se formaran y sucediera el milagro. El descubrimiento aparece publicado en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias.

Los científicos han señalado en numerosas ocasiones que la vida pudo formarse cerca de respiraderos hidrotermales que se encuentran en el fondo del océano, conocidos como fumadores negros por estar rodeados por densas nubes de humo oscuro. Estas zonas tienen la ventaja de ser muy ricas en hidrógeno, metano y amonio, pero también son muy ácidas, lo que perjudica la aparición de la vida.

Por este motivo, los geólogos de Lyon se fijaron en el mineral serpentinita, que se origina en los volcanes de Isua, de 3.800 millones de años. Este mineral verde oscuro, que se usa frecuentemente en joyas, se forma cuando se infiltra el agua de mar en el manto superior de la Tierra, a profundidades que pueden alcanzar los 200 km en las zonas de subducción, donde las placas oceánicas chocan unas contra otras. Según los científicos, estos minerales, que también a menudo se encuentran en las paredes de las fuentes hidrotermales, son favorables para la estabilización de aminoácidos y podrían jugar un papel importante en la aparición de las primeras moléculas orgánicas.
La química de la vida

Hace casi 4.000 millones de años, en un momento en el que los continentes solo ocupaban una parte muy pequeña de la superficie del planeta, la corteza oceánica del Isua estaba impregnada por fluidos básicos hidrotermales ricos en carbonatos, y con temperaturas de entre 100 a 300°C. El fósforo, otro elemento indispensable para la vida, es abundante en estos ambientes con serpentinita. Y como este proceso genera volcanes de lodo, todas las condiciones necesarias se reunieron en Isua para formar moléculas orgánicas estables. Los volcanes de barro en Isua, por lo tanto, representan un ambiente particularmente favorable para el surgimiento de la vida terrestre primitiva.